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lunes, 12 de marzo de 2012

Gasto público pierde fuerza como motor del consumo



Desgaste del salario y expectativas débiles impiden que regrese la fiesta de 2006. Datanálisis detecta que el ánimo de los consumidores continúa deprimido a pesar de que aumentan los bolívares en circulación

VÍCTOR SALMERÓN
eluniversal.com



Inmerso en la campaña electoral donde Hugo Chávez se juega la permanencia en Miraflores el Gobierno recurre a la misma receta de 2006, cuando el "comandante" derrotó a Manuel Rosales: una dosis masiva de gasto público para impulsar el consumo de las familias y crear sensación de bonanza, pero la receta aún no ofrece mayores resultados.

Aunque el gasto del Ejecutivo ha iniciado el año a un ritmo vertiginoso y en los dos primeros meses ya se ejecutó 20% del presupuesto y las erogaciones, después de descontar la inflación, registran un salto de 25%, la fiesta de 2006 con récord en la venta de electrodomésticos, automóviles, productos de cuidado personal y la banca compitiendo en el envío de nuevas tarjetas de crédito, luce irrepetible.

Luis Vicente León, director de Datanálisis, explica que "en los estudios que hemos realizado detectamos que la confianza de los consumidores sigue afectada por la historia reciente de recortes en su economía personal, esperábamos que por ser año electoral con crecimiento del gasto y altos precios del petróleo hubiese un gran optimismo pero los focus group muestran que todavía hay cierto pesimismo".

El índice de confianza del consumidor es otro termómetro que refleja que las familias aún no olvidan la recesión de 2009 y 2010. "Entre septiembre y noviembre del año pasado el índice no se movió y permaneció en 47,5%, el incremento de la liquidez no está logrando desplazar a los consumidores a expectativas más positivas", señala Luis Vicente León.

Cuando este indicador se ubica por debajo de 50% es considerado como un resultado negativo.

A las expectativas nubladas se añade que la inflación de los últimos años ha erosionado el poder de compra del salario y a pesar de los últimos aumentos, al cierre de 2011, en promedio, el sueldo compraba 11% menos que en 2007.

"En el consumo de artículos de cuidado personal y limpieza no ha habido incremento en los dos primeros meses de este año", dice el director de Datanálisis.

En declaraciones a Globovisión el presidente de Consecomercio, Carlos Fernández, reconoció esta semana que la desaceleración en el ascenso de los precios en febrero "algo tiene que ver con la caída en el consumo de una serie de artículos que forman parte de la canasta que se utiliza para medir el índice de inflación".

Precisó que Consecomercio maneja información de que "en algunos sectores de alimentos, medicinas y artículos de cuidado diario ha habido una reducción en el consumo".

En realidad la pérdida de efectividad del gasto público para impulsar la demanda no es del todo nueva, viene manifestándose desde el año pasado.

Las estadísticas del Banco Central revelan que en 2011 el Gobierno incrementó su gasto en 5,9% para crear un ambiente de bonanza de cara a la agenda electoral, no obstante, el consumo privado culminó el año por debajo del nivel alcanzado en 2008.

Oferta trancada

Los desequilibrios creados por la Ley de Costos y Precios Justos también intervienen en la anemia del consumo.

Una vez el Gobierno anunció que fijaría y congelaría el precio de 19 artículos como agua mineral, desodorante y toallas sanitarias, los comercios decidieron no incrementar los inventarios para minimizar el riesgo de adquirir mercancía a un precio mayor al que estableció el Ejecutivo.

Así, puede que la demanda haya aumentado pero que la oferta no esté en condiciones de acompañarla adecuadamente.

A pesar de que aún el consumo no despega Luis Vicente León indica que Datanálisis mantiene su estimado de que experimentará un alza de 6% este año que incluso podría ser mayor si no hay desabastecimiento en los mercados.

"La reducción en el precio de 19 productos de consumo masivo que decretó el Gobierno recientemente debería aumentar la demanda, la clave es si los productos efectivamente estarán en el anaquel", indica Luis Vicente León.

No volverán
Lo que queda claro es que ya no es posible regresar al ambiente del año electoral de 2006, cuando la economía creció 9,9% y el consumo de las familias se disparó 15,5%.

Analistas consideran que en ese entonces Venezuela vivió una etapa de fácil crecimiento donde sólo había que utilizar los recursos existentes y en ese contexto la expansión del gasto público es muy efectiva, pero para continuar creciendo a tasas elevadas es imprescindible la inversión privada y mejoras tecnológicas, ingredientes que no están presentes.

En un contexto de regulaciones y expropiaciones la inversión del sector privado en nuevas máquinas y equipos que permiten ampliar la producción, generar empleo y diversificar las exportaciones se ha debilitado notoriamente.

Así, a pesar de la masiva inyección de gasto público y de que el precio del petróleo bate récord el crecimiento de la economía proyectado para este año por las firmas de análisis se ubica en torno a 4%.