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lunes, 14 de octubre de 2013

Cadivi tras los pasos de Recadi




Emerge la corrupción y crece el desequilibrio cambiario

VÍCTOR SALMERÓN | EL UNIVERSAL

Denuncias de Corrupción, disparada del dólar en el mercado paralelo que impulsa la inflación, crecientes signos de insostenibilidad del tipo de cambio oficial e inminencia de una devaluación. Repentinamente es como si el tiempo regresara y la Venezuela de Cadivi se aproximara vertiginosamente a los días de Recadi.

Desde 2003 el Gobierno ha mantenido a la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) un organismo que distribuye los dólares al tipo de cambio oficial, al igual que hizo Jaime Lusinchi quien conservó durante sus cinco años de Gobierno a la oficina del Régimen de Cambios Diferenciales (Recadi) y, los resultados, comienzan a parecerse.

Nada sorprende. La historia demuestra que impedir la libre compra de dólares para enfrentar una veloz salida de capitales como las vividas en 2003 y 1983 creando un organismo que decide quién puede comprar divisas debe ser una medida de corta duración, de lo contrario, afloran los desequilibrios inherentes al control.

Rápidamente el dólar comienza a cotizarse en un mercado paralelo que puede ser legal como en el caso del gobierno de Jaime Lusinchi o ilegal como ahora. El resultado es que los dólares más baratos que en el pasado distribuyó Recadi y actualmente asigna Cadivi se tornan muy demandados.

Así aparece el hábitat ideal para la corrupción. Empresas de maletín que con la complicidad de funcionarios públicos reciben dólares para importaciones ficticias o compañías que inflan el precio de lo que compran en el exterior para recibir divisas que luego son revendidas en el mercado paralelo para obtener ganancias gigantescas.

Una investigación realizada por José Luis Cordeiro determina que a través de Recadi se malversaron 15 mil millones de dólares.

Tiempos rojos

¿A cuánto asciende la malversación en Cadivi? Altos funcionarios hablan de cifras fabulosas. El 23 de mayo Edemée Betancourt, en ese entonces presidenta del Banco Central, afirmó refiriéndose a 2012 que "lo que se entregó en divisas el año pasado fueron cantidades muy considerables, pero también hay otra cantidad considerable de divisas que se llevó a empresas de maletín (...) se pasaron entre 15 mil y 20 mil millones de dólares".

Hay más indicios. El 10 de octubre Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional señaló que las autoridades realizaron un cruce de datos y detectaron empresas que reciben dólares en Cadivi y no declaran impuestos al Seniat y admitió la falta de mecanismos de verificación.

"Piden un recurso para traer alguna cosa en particular (las empresas) y nunca la traen y no hubo ese chequeo, no hubo ese control", explicó.

A esto se añade que el jueves pasado Rafael Ramírez, nuevo vicepresidente del Área Económica afirmó que "agarran los dólares de Cadivi y en vez de traerte el alimento no te lo traen. O le ponen en Panamá un sobreprecio, tal empresa en Panamá le compra a otra empresa en Nueva York, o en China u otro destino pero la factura la hacen en Panamá con un sobreprecio de 30% o 40%. Entonces nos están robando".

El fraude era predecible en el control de cambio más largo en la historia del país. Un estudio realizado por el profesor del IESA, Pedro Palma, sobre los controles que ha habido en Venezuela determina que "cuanto mayor era el período de aplicación de los controles de cambio más proliferaban los mecanismos y prácticas para burlarlos y las corruptelas en su manejo, hasta hacerlos totalmente ineficaces, haciéndose inevitable su desmantelamiento y substitución por otros sistemas cambiarios más operativos y eficientes".

El diferencial

Una enorme brecha entre el dólar oficial y el paralelo es otro detalle que asemeja al control de cambio actual con el de los tiempos de Lusinchi. En este momento el diferencial es de 600% y durante la época de Recadi llegó a ser de 300%.

Una brecha de esta magnitud se traduce en que la demanda por los dólares baratos es prácticamente infinita y el acceso a estas divisas es lento y difícil.

El resultado es que el dólar paralelo es utilizado como guía por las empresas y comercios al momento de calcular los costos de reposición y los precios de una amplia gama de productos y servicios toma impulso.

Así, la inflación hunde el acelerador, los precios aumentan rápidamente y el tipo de cambio oficial llega a ser excesivamente barato y el incremento de las importaciones alcanza niveles insostenibles. Entonces, no queda más alternativa que devaluar.

En el tiempo de Recadi el tipo de cambio más barato, puesto que había varias tasas, saltó desde 4,30 bolívares hasta 14,50 y durante los diez años de Cadivi registra un aumento desde 1,6 hasta 6,3 bolívares.

Este año la inflación se ubicará en el nivel más elevado desde 1997 y todo indica que la administración de Nicolás Maduro prepara otra devaluación.

Jorge Giordani, ministro de Planificación, señaló el fin de semana que "la mercancía más barata en este momento es el dólar".


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