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jueves, 11 de febrero de 2016

El SENIAT exprime el ingreso de los trabajadores. Por: Roberto López Sánchez


Por: Roberto López Sánchez | Aporrea

Los asalariados venezolanos estamos sufriendo en estos últimos años las consecuencias de una política fiscal absurda que implementa el SENIAT, la cual ha generado que la base poblacional de los trabajadores que pagan ISLR (impuesto sobre la renta) vaya creciendo año tras año y que al mismo tiempo el monto del impuesto pagado se multiplique varias veces de un año a otro.

La causa de este absurdo es que el SENIAT ha dejado de aumentar la Unidad Tributaria de acuerdo a los altos niveles inflacionarios de los últimos años. Al unir esta medida de mantener artificialmente baja la U.T. con la otra medida gubernamental de mantener los salarios de los trabajadores (incluyendo el salario mínimo) muy por debajo de la inflación real que padecemos los ciudadanos de a pie, se produce un resultado en el cual los asalariados terminamos pagando por ISLR una suma superior a dos salarios mensuales.

Esta es la realidad que estamos afrontando los trabajadores al disponernos a pagar el impuesto sobre la renta del año fiscal 2015, pago que debemos hacer antes del 31 de marzo de este 2016. En mi caso particular, en el año 2015 debí pagar el triple de ISLR de lo que pagué en 2014, a pesar de que no había recibido ningún aumento salarial en ese período. Ahora en el año 2016, tengo que pagar seis veces más impuesto que el monto que cancelé el año anterior.

En mi caso, soy profesor universitario titular con 21 años de antigüedad. He consultado con todos mis compañeros docentes y trabajadores administrativos, y ellos también están en la misma situación. En todos los casos los montos a pagar este año superan en dos veces el monto del salario mensual que recibimos.

Si consideramos que nuestros salarios están muy devaluados y apenas alcanzan para comprar comida, el que tengamos que destinar más de dos salarios mensuales al pago del ISLR constituye un golpe durísimo al bolsillo de todos los trabajadores asalariados venezolanos.

Tengamos en cuenta que nuestros salarios (sin contar el mencionado pago del ISLR) nos obligan a dejar por fuera gastos que ahora son impagables como la reparación o adquisición de electrodomésticos, compra de vestimenta y calzado, reparación de nuestros vehículos (incluyendo la imposible reposición de baterías y cauchos), incluso la simple compra de un bombillo para la casa se nos hace cuesta arriba con nuestros salarios.

El gobierno (y menos los empresarios privados) no cumple con lo establecido en el artículo 91 de la Constitución Bolivariana, que indica que el salario mínimo debe fijarse tomando como referencia el costo de la canasta básica (y a partir de los salarios mínimos, el resto de salarios de la administración pública y la empresa privada). El costo de todos los productos y servicios de primera necesidad suben en ascensor, mientras nuestros salarios suben con mucha dificultad por la escalera.

Resumiendo:

Hoy en Venezuela la recaudación de impuesto sobre la renta se amplía a costa de los trabajadores asalariados, incorporando este año a la población que debe declarar ISLR a un rango de trabajadores que apenas supera el salario mínimo mensual.

El monto de los impuestos que pagamos los asalariados se incrementa exponencialmente de un año a otro. De 2014 a 2015 tres veces. De 2015 a 2016 seis veces.

De acuerdo al salario de cada trabajador, el pago por concepto de ISLR supera el monto de dos salarios mensuales.

Esta realidad choca frontalmente con la existencia de un supuesto gobierno revolucionario y socialista.

Si a esto sumamos el cobro del IVA, el cual termina siendo cancelado de igual forma por todos los trabajadores venezolanos, y que constituye cerca del 40 % de todos los ingresos que financian el presupuesto del Estado venezolano, resulta que el gobierno bolivariano termina financiándose extrayendo recursos de los propios trabajadores, dejando sin tocar a los grandes empresarios y banqueros que pagan impuestos irrisorios, así como las grandes mafias contrabandistas y corruptas de la economía subterránea, las cuales nada pagan en términos tributarios.

Propuestas:

No incluir en la suma de ingresos anuales de los trabajadores asalariados los montos referidos al pago de bono vacacional y bono de fin de año, a objeto de disminuir el monto de lo que debemos cancelar antes del 31 de marzo de este año.

Aumentar a 2500 UT el mínimo de ingresos para la declaración de ISLR.

Como medida de mediano plazo, aumentar la Unidad Tributaria cada año acorde a la tasa inflacionaria real.

Cobrar impuestos a los grandes bancos privados y grandes empresas.

Combatir la economía mafiosa, el bachaqueo, el contrabando, la manipulación cambiaria, actividades delictivas que en la actualidad se han extendido a importantes franjas de la población venezolana.

Hoy en Venezuela los trabajadores asalariados tenemos muchas dificultades para poder mantener y garantizar el bienestar de nuestras familias. Mientras los grandes capitalistas apenas aportan a los ingresos fiscales de la nación, a pesar de sus enormes ganancias de estos años de revolución. Los valores se han invertido en Venezuela, debido a la inacción y sordera de un gobierno que avanza hacia el abismo al estilo de la orquesta del Titanic.


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